Aplicaciones a través del navegador

Creo que no me equivoco al afirmar que, desde hace unos años, tener un ordenador sin conexión a Internet es como tener un coche en un lugar donde no hay carreteras. Tu sistema operativo se nutre de constantes actualizaciones de seguridad, tus programas pasan de una versión a otra casi semanalmente, tus juegos necesitan la criticada validación online, la música que escuchas depende de tus recomendaciones en Last.fm… En definitiva, ya no se trata de que dependamos del navegador para enterarnos a través de Twitter de que Enrique Dans se está comiendo una paella, sino que prácticamente todo nuestro sistema necesita conexión a la red para obtener un correcto funcionamiento, y esto es así sea cual sea nuestro sistema operativo.

De modo que, y viendo hoy en día prácticamente cualquier ordenador está conectado a Internet, a algún listillo se que ocurrió que, para evitar el siempre tedioso proceso de instalar programas, actualizarlos y, en definitiva, tener que preocuparnos del mantenimiento de nuestro ordenador, podríamos usar aplicaciones a través del navegador, que funcionasen en un servidor remoto. Las ventajas son obvias: la mayor parte del tiempo tenemos abierto el navegador, no tenemos que preocuparnos de instalar absolutamente nada y, en caso de tener que formatear e instalar el sistema operativo de nuevo, esas aplicaciones seguirán estando ahí, incluso cuando utilicemos un ordenador ajeno. Las nuevas tecnologías y avances para hacer de Internet algo más dinámico, y el llamado movimiento Web 2.0, han facilitado que de un día para otro surjan gran cantidad de aplicaciones creadas para desplazar a las que ocupan nuestro escritorio. Ya no importa el sistema operativo que utilicemos, todos tenemos acceso a esas aplicaciones, lo cual supone un extra a la hora de crear estándares.

Así pues, es cada vez más fácil encontrar algunas recopilaciones con 39 herramientas online, 99 recursos para diseño web y cosas por el estilo. Incluso se crean algunas páginas web, como Smashing Apps, destinadas a recoger todo este aluvión de aplicaciones. Podrían hacerse interminables listas de estos recursos, pues afortunadamente cada día contamos con más de estas piezas de software con forma de pestaña en nuestro navegador. Así pues, aquí os dejo unos enlaces a algunas de estas herramientas, las que yo suelo usar habitualmente, pero que no dejan de ser una mínima muestra de lo que podemos encontrar a poco que busquemos. Mantened el cursor sobre cada imagen para ver una pequeña descripción.

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La elegancia hecha tipografía

A la hora de realizar un diseño, una presentación, un cartel o un trabajo, una de las partes más a tener en cuenta es la elección de la tipografía o tipografías adecuadas para el propósito que vayamos a llevar a cabo. Es necesario cuidar que éstas estén acordes con la temática, del mismo modo que deben resultar agradables a la vista, tener un color y tamaño adecuado y concordar con la longitud del texto, pues no es muy apropiado utilizar tipografías muy ornamentadas para un texto largo.

Pero no siempre es fácil dominar todas esas variables; hay libros que tratan la temática, del mismo modo que hay numerosas páginas web, como ésta, que nos sirven de inspiración para lograr el efecto deseado en cada proyecto. Pero a la hora de la verdad lo más importante es contar con el material adecuado, es decir, una buena colección de tipografías con la elegancia suficiente como para suplir nuestras necesidades, y es por eso que en esta entrada me propongo hacer una pequeña recopilación de tipografías elegantes que puedan ser útiles a quien necesite de dicho material. Poco a poco iré recopilando más cantidad de enlaces, de modo que intentaré actualizar la entrada regularmente. Tras el salto tenéis la recopilación.

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