Aplicaciones a través del navegador
Creo que no me equivoco al afirmar que, desde hace unos años, tener un ordenador sin conexión a Internet es como tener un coche en un lugar donde no hay carreteras. Tu sistema operativo se nutre de constantes actualizaciones de seguridad, tus programas pasan de una versión a otra casi semanalmente, tus juegos necesitan la criticada validación online, la música que escuchas depende de tus recomendaciones en Last.fm… En definitiva, ya no se trata de que dependamos del navegador para enterarnos a través de Twitter de que Enrique Dans se está comiendo una paella, sino que prácticamente todo nuestro sistema necesita conexión a la red para obtener un correcto funcionamiento, y esto es así sea cual sea nuestro sistema operativo.
De modo que, y viendo hoy en día prácticamente cualquier ordenador está conectado a Internet, a algún listillo se que ocurrió que, para evitar el siempre tedioso proceso de instalar programas, actualizarlos y, en definitiva, tener que preocuparnos del mantenimiento de nuestro ordenador, podríamos usar aplicaciones a través del navegador, que funcionasen en un servidor remoto. Las ventajas son obvias: la mayor parte del tiempo tenemos abierto el navegador, no tenemos que preocuparnos de instalar absolutamente nada y, en caso de tener que formatear e instalar el sistema operativo de nuevo, esas aplicaciones seguirán estando ahí, incluso cuando utilicemos un ordenador ajeno. Las nuevas tecnologías y avances para hacer de Internet algo más dinámico, y el llamado movimiento Web 2.0, han facilitado que de un día para otro surjan gran cantidad de aplicaciones creadas para desplazar a las que ocupan nuestro escritorio. Ya no importa el sistema operativo que utilicemos, todos tenemos acceso a esas aplicaciones, lo cual supone un extra a la hora de crear estándares.
Así pues, es cada vez más fácil encontrar algunas recopilaciones con 39 herramientas online, 99 recursos para diseño web y cosas por el estilo. Incluso se crean algunas páginas web, como Smashing Apps, destinadas a recoger todo este aluvión de aplicaciones. Podrían hacerse interminables listas de estos recursos, pues afortunadamente cada día contamos con más de estas piezas de software con forma de pestaña en nuestro navegador. Así pues, aquí os dejo unos enlaces a algunas de estas herramientas, las que yo suelo usar habitualmente, pero que no dejan de ser una mínima muestra de lo que podemos encontrar a poco que busquemos. Mantened el cursor sobre cada imagen para ver una pequeña descripción.
Independencia, vida universitaria y el eterno retorno
Sólo han pasado dos semanas desde que comencé mi pequeña aventura universitaria, y quizás sea algo pronto para hacer una valoración, pero de lo que no me cabe la menor duda es de que esto va a estar jodido. El problema es la libertad… demasiada libertad. Es bastante típico ver a los jóvenes reclamando más libertad, quejándose de no poder hacer lo que ellos quieran cuando quieran y, peor aún, pensando que en la vida te lo dan todo hecho. No, amigos, vosotros no queréis libertad, simplemente queréis un estado mental sin responsabilidades donde hacer lo que os plazca.
¿Obligaciones? Benditas obligaciones, aquéllas que sólo consistían en obedecer a ciertas pautas marcadas. Pero las responsabilidades son distintas, son esas vocecitas en tu cabeza que te dicen qué cosas deberías estar haciendo. Sabes que eres libre de hacerlas o no, nadie te va a obligar a hacerlas, nadie te va a castigar por no hacerlas, pero TIENES que hacerlas, pues el cargo de conciencia por desobedecer a tu propia intuición es mayor castigo que vivir una vida sobre raíles. Supuestamente la libertad es la capacidad de poder elegir sin sentirse cohibido por ningún tipo de restricción, pero yo creo que la libertad es saber que estás eligiendo sin ser condicionado. Y, a día de hoy, ¿quién puede asegurar eso? ¿Acaso somos más libres por vivir en la cima de la civilización, en el llamado primer mundo? En sentido físico es posible que sí, pero intelectualmente estamos tan atados como todos los demás. Creemos ser libres para decir lo que queramos, pero sólo queremos decir lo que la sociedad quiere oír, no somos capaces de marcarnos nuestras propias responsabilidades porque no somos los responsables de nuestra forma de vida.
Oh, libertad, capacidad de elegir, variedad de elección… ¡¿Por qué cojones hay tan pocas tan pocas tías en las ingenierías?! Plagio cutre de El señor enviñetado patrocinado por Telefónica.

Por cierto, estupenda tipografía para usar en viñetas cómicas, es de las pocas que incorporan las vocales con tilde y demás signos ortográficos usados en el castellano.
Canción de la semana (III)
Qué dura es la vida, y todavía más desde que empecé mi periplo universitario. Apenas tengo tiempo para dedicarle a mi mayor afición: no hacer absolutamente nada. Pero que no cunda el pánico, aunque ahora tenga menos tiempo para escribir en este blog y en TuMenteCrea, puedo prometer y prometo que haré todo lo posible para que este pequeño rincón de la red no caiga en el casimuertismo.
En fin, que mientras decido si la sección dedicada a la canción de la semana pasa a ser la canción del mes, aquí os dejo el tema “The great below” de Nine Inch Nails, uno de mis grupos predilectos.